Pasan muchos años antes de saber marcar el mapa. Nave espacial, casa de la casa, transbordador, casa mientras vuelvo a la casa, astronauta, vida sin gravedad, trabajo, mucho trabajo, otro trabajo, lejos,-todo-está-lejos, a ninguna parte termino de llegar, manejo, manejo y manejo, manejo hasta llorar, manejo tanto que me empieza a gustar, invento dinámicas en el carro; hablo, me educo, crío a mis hijos mientras manejo, parques, muchos parques, lugares para caminar, infinitos lugares, bosques, playas, pantanos, mosquitos y huracanes, huracanes siempre, amenazando, vengan o no vengan, ahí están los huracanes, en la historia, en la historia reciente, en la historia por venir.
Transitorio, ya me voy, ya me regreso, estoy de paso. También en el reloj interno hay varios husos horarios. Restaurantes, restaurantes pomposos, restaurantes malos, restaurantes carísimos, restaurantes mediterráneos, restaurantes asturianos, restaurantes cubanos, restaurantes cubanos, restaurantes cubanos, areperas, chucherías venezolanas, bandejas paisas, lomos saltados, el milagro de una frita, bife de chorizo, chino maluco, japonés, tailandés, fusiones extrañas, buenas fusiones, fusiones horrendas. Playa, regatón, show off, océano, mucha gente, mucho tráfico, mucha luz. Gente que va a la playa a gritar y a tomarse fotos. Bibliotecas, bibliotecas públicas, carnet, bibliotecas espectaculares, bibliotecas históricas, espacios para leer, trabajar, conectarse, libros para llevarse, libros para consultar, libros para encargar, casa de libros, los libros te ofrecen su casa para que estés allí todo el tiempo que quieras. Hay más bibliotecas que playas en Miami.
Hijos, renacer, un lugar en el mundo, ningún lugar en el mundo, en cualquier lugar del mundo. Emigrar es un suicidio. Cocinar, hacer mercado, saber vivir bajo la lluvia, ir al cine, ver vídeos, cantar, ver crecer a tus hijos, viajar y volver. Que tus hijos sean bilingües, biculturales. Que tus hijos tengan su vida, que seas feliz por aquello de lo que son capaces tus hijos.
Que seas culpable por lo que no tuvieron tus hijos.
Aeropuerto, llegadas, partidas, vacío, tráfico, alegría, tristeza, olores, terrorismo, calor, estacionamiento, carros perdidos, regreso, nunca regreso, confusión, quién me espera, de dónde salí, 24 horas, cuartico. La lámpara es mágica sólo si sales de ella.
Amor, divorcio, ilusión, separación, soledad, años, paternidad, familia, el mundo en los hombros, poder o poder, no poder y hundirse, escribir y madrugar, querer y ser querido, perdonar y perdonarse, amar y pedir perdón. Ser indigno no es lo mismo que indignarse. Ser digno, algún día.
Ser hermano de la señora que limpia, ser guatemalteco y hondureño, dejar que tu asistente cubana sea tu jefe, ser el jefe del presidente americano de la corporación, hermano de tu ejecutiva colombiana, asesor de tu jefa, ser vigilante, trabajador de mudanzas, viajero de hostales, conductor de Uber, mesonero, vecino que saluda, vecino que saluda sin recibir saludo y el último que se va de la fiesta. Saluda que algo queda.
Miami es un domingo, es un viernes, es el retiro y la pubertad, calles para llenar de significado, es el mundo todo y también su ausencia. Una ciudad tumultuosa y el más provinciano de los pueblos. Todos los idiomas versionados. Miami es el baile y el mar. La paciencia del cocodrilo y el pantano y el barullo de la noche. Estrellas. Serpentinas. Soledad. Ruido. Hay más iglesias distintas en Miami que etnias en todo el planeta.







