Ese sentido de urgencia debe comenzar por los programas que mejoran la calidad de vida de los venezolanos: hospitales, escuelas, agua, electricidad, salarios. Igualmente se requiere urgencia en procesos esenciales que hasta ahora se han dejado incompletos, como la aplicación de la Ley de Amnistía para la liberación de todos los presos políticos, o la derogación absoluta de la «Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia»; y, por supuesto, ese sentido de urgencia debe materializarse en la mesa de negociación pues es allí donde el tiempo se ha vuelto un factor político, ya que el gobierno interino trabaja por la lentitud y la dilación.

Entonces, la urgencia es un factor político a favor de las fuerzas democráticas.

Ayer mismo la urgencia apareció en Venezuela entrando por Barquisimeto: María Corina Machado la ha activado en toda la sociedad.

La gente en la calle demanda sus derechos; académicos y gremios hacen las mejores propuestas para la nueva sociedad; los políticos organizan a los venezolanos en todos los espacios del país, proponiendo ideas y acciones.

Y todos se enfocan en exigir un temprano cronograma electoral que nos lleve a la nueva república democrática. Todo con urgencia, ya tenemos a nuestras espaldas mucho tiempo y vidas perdidas.

En este proceso complejo, hagamos todo bien. ¡La urgencia llegó ya!