Hasta ahora, LA GACETA VIRTUAL, aun mostrando ―como ha sido la intención desde el principio― la realidad venezolana desde adentro y desde afuera con hechos constatados, no ha podido sustraerse a cierta tentación: titular con una pregunta. Por ejemplo:
- ¿Cuánto dura esto?
- ¿Quién le teme a Diosdado Cabello?
- ¿Está Venezuela en una transición?
- ¿Quién es esa señora tan alegre al lado de Donald Trump?
- ¿Francotiradores?
En apariencia, por mera tradición periodística que prescribe señalar un hecho concreto ―muy reciente, muy importante, sucedido en el ámbito más próximo posible a aquel en donde se halla nuestro público lector―, no son títulos aconsejables. Sin embargo, reflejan una realidad: la incertidumbre. Esa realidad toca, influye e interpela al venezolano de hoy, esté donde esté. Cada una de esas preguntas-titulares implica un elemento de actualidad, pero igualmente de angustia. Cada incertidumbre es angustia mezclada con expectativa. Cada uno de esos titulares escarba ―abre o confirma― una duda; en estos casos, el lector se anima a entender el contenido de algo que le quita el sueño o lo mantiene en vilo o, al menos, de vez en cuando le provoca cierto desespero.
La realidad de Venezuela está hecha más de preguntas que de certezas. «¿Cuánto dura esto?» se refiere al tiempo de la transición que, supuestamente, comenzó el 3 de enero y, hasta ahora, no tiene fecha de término. En el análisis «¿Quién le teme a Diosdado Cabello?» el autor señala una serie de circunstancias adversas al personaje, ¡ay!, pero el personaje, a pesar de hallarse rodeado de aquellas, no deja de representar una amenaza.
El siguiente titular encierra, de entrada, un temor: ¿y si esto en verdad no es una transición sino un tutelado enroque que ha de conducir al mismo sitio donde estábamos antes?
En fin, la propia Delcy Rodríguez es motivo de incertidumbre, sobre todo luego de su capacidad mimética exhibida en su discurso de catorce minutos. Fue el mismo día en que Marcía Corina Machado hacia su rueda de prensa en la UCAB, qué casualidad.
Hay incertidumbre incluso mirando atrás: la pregunta sobre si hubo francotiradores chavistas durante la marcha del 11 de abril de 2002, desmenuzada minuto a minuto por Mirtha Rivero en su libro La oscuridad no llegó sola, recobra vigencia cada día. Simplemente porque no se ha hecho justicia sobre aquel día. No se ha resuelto. Hay pocas certezas en el pasado reciente del país; casi todas las que la gente alberga son terribles, acongojantes, atemorizantes.
La sensación de incertidumbre implica preguntas muy de andar por casa, por otra parte: ¿pondrán el agua esta tarde? ¿Van a regresar mis hijos, mis nietos, mis hermanos, mis padres tras la transición? ¿Voy a tener seguridad en la calle? ¿Habrá medicinas en el hospital?






